jueves, 20 de agosto de 2009

El mono que podía leer

Hace como dos semanas me encontré con la persona que les hablé en unos posteos pasados, él me dijo para encontrarnos y como no tenía porque decir que no, asistí. Fui con una amiga saliendo de la facultad, porque nos íbamos a encontrar en plaza San Miguel y como ella vive cerca, todo normal. Me imagino después de conocerlo se fue rápido porque se sentía incómoda -quien no- si yo era la que en el trío transmitía una energía muy pesada. Al irse seguimos caminando y conversando de lo habíamos hecho en las vacas de julio y todo eso. Lo principal viene después.

Dado que yo tenía una especie de ira o rabia reprimida no lo trataba como normalmente lo hubiera hecho, estaba algo distante y era con algo de razón porque no avisar que no podía asistir a un lugar era lo mínimo que podía hacer, nadie le iba a dcir que haga lo contrario pero como me dejó en el aire, me dio cólera porque me demostró el poco interés y respeto que tiene hacia mi.

El punto es -siempre me desvío de lo que en verdad quiero decir- que estuvimos caminado porque como él quería ir a ver una película y yo no quería y tampoco iba con tanta plata para entrar al cine, nos la pasamos caminando y dando vueltas por los alrededores, hasta que me acordé de algo muy curioso de lo que estábamos hablando con mi hermana en la mañana, que tenía mucha relación con una obra teatral que promocionaban. El hombre llega a la luna, crea robots, intenta clonarse y lo logra en animales; pero la única cosa que no puede lograr con exito rotundo -o mejor dicho con nigún tipo de éxito- es cambiar un pañal.

Sí, se lo dije sin ningún reparo y con la más fría y calmada seguridad. Algo muy raro o hasta tenebroso en mí creo yo. A lo que él me respondió que era todo por nuestra culpa que los habíamos acostumbrado a no preocuparse por esas cosas sino solo por las científicas. Todavía me puso el ejemplo de Thomas Eddison, que había creado el teléfono solo porque su esposa tenía la necesidad de hablar con su madre y no quería viajar a verla. Esa respuesta podrá ser parcialmente aceptable pero es aceptable que crea que es nuestra culpa que ellos no puedan evolucionar de otras formas.

Chicos atentos, si las guerras fueran dirigidas por las mujeres no hablaríamos en la historia de dos guerras mundiales, sino solo de una y que probablemente la llamarían fría. Nosotras somos mejores para las conspiraciones y las venganzas, créanme, y no necesitamos armas nuclares, somos más listas que eso. Todo está en el poder del rumor -osea el chisme. Si nosotras hubiéramos liderado las guerra, en esta época nos habríamos quedado sin personas en el mundo o sería un lugar en el que las mujeres serían como las "amazonas" y tendríamos a los hombres a nuestro servicio y placer.

Luego, con la misma ira y rabia contenida que sofocaba mi cuerpo, y como justo pasábamos por el parque de las leyendas, le respondí a lo de Thomas Eddison, diciendo que los monos son iguales a los hombres, a los primeros les enseñamos a leer y podemos lograr la producción intacta de un hombre común y silvestre. Un poco mala no creen, fui muy dura con él, pero bueno en el momento creí que se lo merecía, hasta ahora lo pienso, aunque ahora comienzo a sentir un poco más de culpa. Creo que mi consciencia acaba de despertar, o mejor dicho de volver, hace tiempo que no me dignaba con su presencia.

Pero fue muy irrespetuoso lo que hizo, hasta mis amigos me avisan si llegan tarde, y él un chico que le había dicho que me gustaba no lo podía hacer... Él ya era otra persona.

Así que para que no les hagan el mismo roche o bajada de moral como yo le hice a mi amigo por favor al menos para que se puedan enorgullecer de algo más, aprendan a cambiar un pañal, si lo hacen viajarán un paso más en la escala evolutiva, un paso más para ustedes chicos. Viva por ustedes. YEI!

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