Ya no sé ni donde estoy parada... aunque ahora que estoy sentada frente a la computadora de mi casa en medio de la caótica sala donde mi padre ve partidos, ya jugados, de fútbol y se escucha la otra televisión del cuarto de mi madre y yo por último oyendo la misma música con audífonos pero aún así sentir a mi hermana reirse de alguna película o serie que este viendo.
Me encanta la bulla, no sé qué haría sin ella, yo hago bulla por eso la adoro tanto.
Mi momento preferido es estar sola en mi casa, conectar la radio, subirle a todo el volumen que pueda y gritar junto a la música, diría que canto pero sería mentir, no tengo oído musical para nada y la voz tampoco ayuda así que grito y me libero de todo lo que tenía reprimido, grito con Sabina, Bunbury, Green Day, me identifico con Johansen y Drexler y siento con Arjona, Sanz y Gian Marco. Pero es que no hay mejor momento que ese, dejar que tus emociones se exalten, dejar que tu corazón corra a mil, no tener miedo a sentir nada, solo querer sentir, darte cuenta de lo que haces, dices, escuchas, comenzar a vivir en serio. Gritar y hacer bulla para mí es probar eso: que no siempre paro de mal humor como algunos lo pueden ver, sacar todas las frustraciones de mi, mayormente que son de chicos u otras situaciones más privadas, y si quiero llorar y gritar lo hago sin miedo a nada, porque estoy aquí en medio de cuatro paredes, donde nadie me escucha, probablemente en la calle si pero en este cuarto no, esa es la mayor libertad que quiero hasta ahora, no hay nada más que me ate y tampoco espero que lo encuentre.
Ya que estoy divagando voy a dar la explicación Maira para mi "falta de afecto" con mis enamorados, o por lo menos el demostrarlo efusivamente. Te extraño amiga, me encantó que pudieras decifrarme tan rápido conociéndome tan poco, eres lo máximo y te quiero un montón, me alegra haber encontrado a alguien como tú, tenemos que irnos a tomar otro café a Starbucks para otra sesión sicológica, por favor. Puedo decir que acertaste tan bien, ella me dijo mientras estábamos en este café en el parque Kennedy, que yo solo lo hacía por miedo a que alguien me haga daño, es la verdad, aquí lo puedo admitir, me muero de miedo por salir herida de nuevo, no podría con una vez más... tengo miedo a estar vulnerable, como lo fui antes y terminar como estoy ahora.
Aprecien que alguien los quiera porque una vez que lo pierdes puedes no volverlo a encontrar, a mí me pasó, huí y ya no pude mirar atrás.
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