¿A cuantas de nosotras nos han vendido la historia del final feliz del cuento de hadas? Que, simplemente porque el príncipe la salva, pues ella cree haber encontrado al amor de su vida. Todas sabemos que eso no pasa en la vida real. Sí hay chicos que nos salvan de ciertas cosas, de ciertas personas, pero no es que nos vamos a encontrar con un caballero armado, con hermosos ojos y suave cabello, montando su blanco y bello corcel por alguna avenida o parque, ya sería demasiado raro.
Y si es así, si somos la princesa indefensa del cuento, pues no sería nuestro amor de la vida porque no hemos vivido nada con este tan maravilloso y oportuno ser. ¿Qué pasó después que Cenicienta se mudó al palacio real?, ¿La sirenita pudo mantener a flote sus dos mundos por igual?. Yo sé, solo son cuentos de hadas pero no podemos evitar en pensar, en imaginarnos que eso nos podría pasar, que queremos que nos pase, que deseamos con mucho ferbor y ahínco enamorarnos y sentirnos tan vulnerables pero a la vez tan protegidas que sepanos que "él" es la persona indicada sin necesidad de dudar. Solo saberlo.
Pero yo sí sé que es lo que quiero y lo que me imagino todos queremos. Tener a alguien con quien envejecer y contar hasta el últimos días de nuestros días.
Hace unos días mientras que estaba en un bus, subió una muy linda pareja de ancianos. El señor la ayudó a su esposa a subir al carro. Los años habían sido más crueles con ella que con él. Era tan maravilloso ver que él esperaba que su amada se sentara, cuidándola que no dé ningún mal paso.
Al fin se sentaron y alguien le dijo al señor que era muy bello ver que se cuidaran tanto entre ellos. Así con esa iniciativa comenzaron a conversar y la verdad es que yo no podía creer lo que escuchaba.
Ellos habían pasado más de 40 años juntos y según podía entender, el señor la amaba como el día en que la conoció. Ella solo escuchaba atenta y orgullosa de lo que narraba su esposo, podías ver hasta en su mirada que ella tanpoco podía creer la cantidad de años que habían pasado desde su primer beso, su primera salida, su primer baile juntos.
Pensándolo bien, habían sido 40 años no solo de romance sino de apoyarse entre ellos, aprender cosas de cada uno, pelear, llorar, reconciliarse, decepciones y momentos de júbilo. Han pasado juntos enfermedad y salud, pobreza y riqueza, nacimientos, muertes, más nacimientos y todo eso solo había logrado que sean más fuertes como pareja y que se logran amar aún más.
A las finales no se trata de encontrar a alguien que te haga reír y que te acaricie y que te diga cosas lindas, sino encontrar a alguien que después de hacer algo sepa disculparse o perdonar, y que pueda expresar lo que quiere, lo que necesita. Solo es cuestión de amar las cualidades del otro pero también saber aceptar todo lo que uno considera defectos.
Tener el "...y vivieron felices por siempre" solo necesita compromiso y tener mucha fe.

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